Una LInda
HIstorIa

Sres. Padres:

Me permito llegar a Uds. como madre y abuela en primer lugar, y contarles en breves palabras una pequeña historia.

El 30 de abril de 1977 nació Lucas, mi primer hijo, y recuerdo con mucha ternura cuando mi marido con sus inmensos ojos asombrados lo tuvo entre sus brazos por primera vez. Habíamos formado una FAMILIA. Nos propusimos darle lo mejor de nosotros, un buen hogar, un buen colegio, universidad, etc. Se nos planteó el problema económico, Los Ingall...solo estaban en la tele. Yo trabajaba en una empresa americana y tenía un buen sueldo. Definitivamente tenía que volver a trabajar. En esa época eran pocos los maternales existentes y tuve que padecer experiencias poco felices deambulando de uno en uno. Por supuesto que jamás pude ingresar más allá de la recepción y debía contentarme con MI PERCEPCION DE MADRE... En aquel entonces apenas se divisaba en Montserrat una vieja casa colonial, en la cual con mi marido empezamos a darle forma a la presencia de un Maternal distinto. Y así en febrero de 1981, nacía el primer jardín A PUERTAS ABIERTAS.

Prioricé mis sueños de mamá y me abracé al Jardín Cevallitos como un hijo más. Ahí tuvo su cunita mi hija Luciana e hizo mil travesuras Lucas. Hoy, estrenando mis 60 años, agradezco en primer lugar a mi marido que me dio la posibilidad económica de crecer a través de un sueño: un lugar cálido donde padres y docentes trabajemos juntos para nuestros hijos. En segundo lugar a todas las personas que diariamente trabajan en mi jardín y que comparten nuestra modalidad de trabajo. Y en tercer lugar a los padres, que nos eligen y diariamente renuevan la confianza depositada en nosotros.

Solo con honestidad y transparencia se llega a un buen destino. La comunidad de padres debe tener acceso permanentemente a los jardines donde concurren sus hijos. Y así trabajamos en nuestro jardín

BIENVENIDOS.
Julia Amanda Alfaro.